La mayoría están en situación de calle y pasan la noche en cambuches improvisados a las afueras del edificio. Otros duermen en albergues o en la casa de alguien que les presta una cama. Hay personas de todas las edades: desde bebés que no han cumplido su primer año de vida hasta adultos mayores.
Sus historias son diversas: algunos viajaron por turismo, otros buscaban mejores oportunidades de vida mientras varios ya estaban radicados en la capital chilena.